Siguiendo en la línea del artículo anterior publicado en este blog, traigo una experiencia que desarrollé a lo largo de 2011 y 2012 como profesora de lengua extranjera de la COGEAE-PUCSP. En un trabajo conjunto con la Alcaldía de São Paulo, la PUCSP creó y ofreció clases de español a empleados de bares y restaurantes del Mercado Municipal de São Paulo que quisieran estudiar. Punto turístico muy visitado de la ciudad, el Mercado Municipal, conocido como “Mercadão”, atiende a miles de personas todos los días con una gastronomía exquisita, variada y típicamente paulistana, además de productos del sector de alimentos. Impulsado por la cercanía de los eventos mundiales como el Mundial de Fútbol y las Olimpiadas de 2016, el proyecto, titulado “É a língua que nos une”, ofertó clases de inglés y español en dos módulos, cada cual con 20 horas, a dependientes y meseros de bares y restaurantes del Mercado, desde noviembre de 2011 hasta agosto de 2012.

La propuesta era la de un curso de lengua para fines específicos, teniendo en cuenta su público, carga horaria, necesidades destacadas de la utilización del idioma para el desarrollo de las actividades laborales de esos funcionarios. Así, en el primer día de clase apliqué un cuestionario de análisis de necesidades para poder saber aún más de mi grupo y ofrecer actividades que, realmente, atendieran a la demanda de uso del idioma. A lo largo del curso, igualmente busqué los resultados y entrevisté a los participantes para verificar si el proceso de aprendizaje había provocado un cambio en su atención al público. Muchos de ellos ya se habían enfrentado a situaciones de trabajo en las que deberían haber hablado en español, sin haber logrado hacerlo efectivamente. A lo largo del proceso, pudieron relatar cambios respecto a su atención e incluso su satisfacción por hacerlo. Los resultados los presenté en el I LinFE[1], realizado en 2012, y paso ahora a un rápido resumen apenas de los resultados del cuestionario.

Participaron del curso de español 11 alumnos y la franja etaria principal era de 24 a 26 años (7 alumnos). En términos escolares, los participantes, en su mayoría (un 80%), poseían los estudios de nivel primario (Fundamental II) incompleto y el 20% la enseñanza secundaria (Ensino Médio) completa. Un alumno cursaba administración en la universidad. Los cargos que ocupaban en el Mercado eran los siguientes: 7 eran dependientes, 2 eran meseros y 1 era ayudante general.

En el cuestionario pude obtener el perfil del grupo e, igualmente, les pregunté qué funciones deberían desarrollar en español en su trabajo. Los resultados destacaron las siguientes funciones:

– un 90% destacó atender al cliente directamente

– un 80% destacó las acciones de cobrar

– un 60% destacó explicar o demostrar el producto

– un 70% dar orientaciones sobre un pedido

– un 50% hacer sugerencias al cliente

Todas las funciones destacaban las habilidades de comprensión y producción oral. Así, de mano de dichos resultados, pude hacer el diseño del curso y elaborar las actividades. Conforme discutí en el artículo anterior sobre fines específicos, es necesario que el profesor busque y diseñe materiales que tengan que ver con la realidad del alumno y su futuro profesional. Para ese curso, obtuve distintos materiales, incluso el menú de cada bar y restaurante donde trabajaban los estudiantes, para empezar las actividades sacando sus dudas sobre ese material de trabajo diario.

Realicé una selección de actividades con foco en las funciones comunicativas referentes a saludar, apuntar pedidos, hablar sobre los productos, describir temperaturas, sabores, cobrar, despedirse. El trabajo con el vocabulario destacó, entre variadas simulaciones de atención al cliente, características, objetos de restaurante y cafetería, alimentos en sus diferentes categorías (frutas, embutidos, carnes, granos etc.), dinero y valores, días de la semana, meses del año, entre otros aspectos considerados básicos. Los alumnos destacaron en el cuestionario, por ejemplo, su necesidad de hablar de los rellenos de los panes y empanadas que vendían, o los tipos de zumos.

Igualmente, busqué ampliar los conocimientos de los alumnos y escuchar más sobre sus experiencias en el trato con los extranjeros de los diversos países que hablan español. Les presenté y discutimos cuestiones culturales importantes, además de ubicarlos geográficamente en el continente y hablar sobre el impacto cultural, político y económico de las relaciones en América y su importancia.

La experiencia fue de hecho singular y bastante gratificante para mí. El contacto con los alumnos y su interés por aprender, a pesar de las dificultades que algunos tenían de mantenerse despiertos a las cuatro de la tarde para la clase de español, tras haber empezado el día a las cuatro de la mañana, me mostraron la importancia de nuestra labor. También los relatos de los alumnos al fin del curso, en el que destacaron el creciente interés por su desarrollo personal y el conocimiento del idioma, me mostraron la importancia de mi trabajo allí. Creo que este breve relato sirve, así, para demostrar que sí existe mucho espacio (y muchos alumnos) para cursos de lengua española para fines específicos, cursos que no pueden ser entendidos como simplemente atender una demanda técnica, sino que también sirven para ampliar horizontes, valorar el conocimiento y la inclusión en los más diversos sectores de nuestra sociedad.

[1] ABDALLA, G.C. Espanhol No Mercadão: Análise De Necessidades e Resultados Iniciais de um Curso Para Fins Específicos. Comunicação no II Congresso Nacional de línguas para Fins Específicos. FATEC- 2012.