Si observamos a los niños nos damos cuenta que en su naturaleza reside el “jugar”. Ellos están constantemente jugando, creando personajes, viviendo en un mundo imaginario cuya única regla para participar es ser niño o ser un adulto con alma de niño. Eso quiere decir que todos estamos invitados a ser parte de ese mundo imaginario.

Sin embargo, a medida que los niños crecen van perdiendo esa cualidad de “entrar y salir” de ese mundo ficticio pero que tanto aprendizaje deja. Y si nos ponemos a pensar en la educación, en cierta manera somos responsables de que eso suceda porque aparentemente la educación exige resultados en una prueba escrita donde el niño/a debe demostrar que sabe de tal o cual asignatura.

Pero por suerte, tenemos el Teatro o el Arte Dramático y el Teatro es ese portal que nos lleva del mundo real al mundo imaginario, al mundo donde los niños se sienten más cómodos y felices. Entonces, ¿no deberíamos aprovechar el Teatro como herramienta para el aprendizaje integral del niño? Agradezco que muchas escuelas de Uruguay tengan Teatro como asignatura y que cada vez sean más instituciones que incluyan Teatro dentro del currículo escolar, pero considero que estamos aprovechando su potencial solamente en un 50%. Cuando hablamos de Teatro en las escuelas, se entiende que los niños ensayan una obra de teatro para ser representada a fin de año, lo cual me parece genial y soy un defensor a ultranza de que esto suceda en cada institución educativa. Pero en este momento estamos en condiciones de dar un paso hacia adelante y tomar al Teatro o el Arte Dramático como una herramienta que trabaje transversalmente con todas las asignaturas. Porque el Teatro permite que los alumnos aprendan Historia siendo ellos los protagonistas y héroes de las batallas; o Matemática siendo clientes de un supermercado; o Geografía siendo piratas que deben encontrar un tesoro escondido en medio de la selva; en definitiva el Arte Dramático como un proceso de aprendizaje.

¿Pero necesitamos gente especializada para implementar Teatro que se focalice en el proceso de aprendizaje? Para nada, simplemente debemos aprender ciertas reglas y códigos que se deben establecer entre el alumno/a y la/el maestra/o. Pero esencialmente lo que necesitamos son directores/as y maestras/os valientes que dejen que el Teatro como hecho dramático entre a sus aulas e interactúe con los niños, porque esto no sólo permitirá un aprendizaje de la asignatura sino valores mucho más importantes como trabajo en equipo, cooperación, creatividad, imaginación, empatía… y todos los que quieran agregar para una formación humanista del individuo.

Patrice Baldwin (profesora de arte dramático, directora y consultora en el Reino Unido) expresa en su libro El arte dramático aplicado a la educación: “El arte dramático es humanístico y vela por el desarrollo personal, social, moral, espiritual y cultural de las personas”.

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación engloba el mundo”. “Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación”. Albert Einstein