Un título como este puede sugerir que se trate de un texto de autoayuda, pero no es el caso. En el primer post del año me gustaría hablar un poco más sobre el tema de la cortesía, que a pesar del nombre no tiene que ver necesariamente com la cordialidad en las relaciones interpersonales, sino con un conjunto de comportamientos esperados en cada situación dentro de cada grupo linguístico. Así, por ejemplo, hay lenguas que no poseen la expresión equivalente a de nada y sus variantes donde, por lo tanto, si uno sabe algo de la lengua, no debe esperar ninguna reacción cuando agradece. Eso lo podría entender como una clara falta de amabilidad un hablante monolíngüe de inglés o de español.

A veces, a falta de una señal linguística, puede haber una sonrisa, entonces, en ese paso, se sustituyen informaciones verbales por no verbales. Según la sonrisa, esta también puede ser interpretada como una señal de cordialidad o de descortesía, una vez que el lenguaje no verbal da margen a muchas equivocaciones, y aún más en las relaciones interculturales.

Los brasileños usamos el lenguaje no verbal en sustitución a funciones comunicativas verbales sin darnos cuenta, como cuando una sonrisa sustituye la expresión linguística “por favor”, o cuando otra sonrisa o cualquier otro gesto acompaña una explicación que permite omitir la palabra “desculpa”. Lo que hace nuestro interlocutor brasileño es sumar la información verbal y la no verbal y de ahí extraer una información interpretada que le permite evaluar la cordialidad del pedido o de la expresión de disculpas.

En otras lenguas es natural que esa suma de la información verbal y no verbal se dé de otra manera, porque como decíamos em el post anterior, eso no tiene que ser universal. Mucha vez suceden desacuerdos entre brasileños e hispanohablantes porque usamos como si fuera universal nuestra manera de combinar expresiones verbales y no verbales en la interacción y esperamos que todos sean capaces de descodificarlo.

Se ha oído de más de un hispanohablante y de hablantes de outras lenguas que ‘el brasileño no sabe decir no’. En efecto, hay estudios que señalan que la forma de rechazar ofrecimientos y de negar en portugués brasileño es diferente del español el en plano verbal. Una situación muy conocida es aquella en la que un brasileño da explicaciones y evita usar la ‘terrible’ palabra no para rechazar una invitación o un pedido. La forma de rechazar en portugués brasileño estará relacionada a ese recurso, probablemente asociado a algunas expresiones no verbales, lo que a principio puede llegar a ser imposible de entender por un hablante monolíngüe de español, lengua en la que, de manera general, se considera que la palabra  no es el recurso verbal más apropiado para la expresión del rechazo. Así, la falta de la palabra no explícita puede hacer que un interlocutor de otra lengua no termine de entender que se trata de un rechazo, pues puede interpretar las explicaciones verbales como una información extra, y no como el rechazo en sí. Todo eso confunde el oyente, que espera por alguna información verbal más, que no viene.

Es importante ser sensible a esa doble articuación entre lo verbal y lo no verbal en la interacción y también tener claro que los comportamientos verbales que se esperan de uno en una misma situación varían según la cultura y no hay que tener tabúes ni acudir a recursos inútiles en el momento de expresarse en una lengua ajena, como es el español para los brasileños, aunque le cueste a alguno aceptarlo.

Hasta el próximo post y ¡feliz 2015!