Teoría de la Maduración

Una de las primeras teorías que buscó explicar el desarrollo del niño es la Teoría de la Maduración, elaborada por A. Gesell, discípulo de Stanley Hall. Esa corriente sugiere que el crecimiento es determinado genéticamente. Eso significa decir que es por medio de cambios en el organismo que él ocurre, de manera independiente de las influencias del ambiente, aunque esas puedan retrasar sus los patrones.

A partir de esa afirmación, Gesell describió las características comunes a los niños de cero a diez años en cada una de las siguientes franjas etarias: recién nacidos, 4 semanas, 16 semanas, 28 semanas, 40 semanas, 12 meses, 15 meses, 18 meses, 2 años, 2 años y medio, 3 años, 4 años, 5 años, 6 años, 7 años, 8 años, 9 años y 10 años. La descripción fue detallada con relación a diversos aspectos: físico, motor, intelectual, personal, social, lingüístico y otros.

Gesell y sus colaboradores observaron a muchos niños, lo que les permitió definir lo que se llamó gradientes de desarrollo. Se puede definir gradiente, en ese contexto, como una serie de fases o grados de maduración por los cuales progresa el niño hacia un nivel más elevado de comportamiento.

El investigador agrupó los gradientes en diez aspectos principales del comportamiento del niño: § 1. Características motoras; § 2. Higiene personal; § 3. Expresión emocional; § 4. Recelos y sueños; § 5. El yo y el sexo; § 6. Relaciones interpersonales; § 7. Juegos y pasatiempos; § 8. La vida escolar; § 9. Sentido moral; § 10. Perspectiva filosófica.

Las características motoras abarcan las actividades corporales; la higiene personal incluye la alimentación, el sueño, la eliminación fisiológica, el bañarse y el vestirse; la expresión emocional comprende las actitudes afectivas, el llanto, la autoafirmación y la ira; los recelos y sueños engloban los temores diversos y los sueños que se pueden describir al despertarse; el sexo y el yo involucra las descripciones acerca de cómo el niño entiende su yo y cómo se diferencia del otro, sea por sus relaciones personales, sea por observación de su comportamiento, aunque no pueda determinar los papeles sociales de esa diferencia. Las relaciones personales se refieren a las personas del ámbito familiar, escolar y vecinos con quienes el niño tiene contacto; los juegos y pasatiempos representan los momentos de placer y la vida escolar tiene que ver con la adaptación a la escuela, el comportamiento en el aula, el aprendizaje de la lectura, escritura y matemáticas. El sentido moral se refiere a la censura y justificaciones, reacciones a las instrucciones y reglas. Finalmente, la perspectiva filosófica abarca temas como tiempo y espacio, el ego y la sociedad mundial, la vida y la muerte, el cosmos y la divinidad. Los gradientes buscan determinar de modo aproximado en qué momento de su desarrollo se encuentra el niño.

La teoría de la maduración influyó muchísimo la educación infantil porque aportó al aprendizaje el concepto de prontitud, según el cual se esperaría que el niño estuviese listo para aprender un determinado contenido antes de presentárselo. Con eso, el profesor no les ofrecía desafíos a los alumnos ni los estimulaba a avanzar en su desarrollo. Antes, se aguardaba que el desarrollo se diese naturalmente.

Mientras se desarrollaban las teorías de la maduración, surgían otras contrarias que se les oponían; eran las teorías conductistas, de las que trataremos en el próximo post.

mone (monenaldi@hotmail.com)

 

Referencias

GESELL, GESELL, A. A criança dos 5 aos 10 anos. São Paulo: Martins Fontes, 2002.

RINALDI, S. O futuro é agora: possíveis caminhos para a formação de professores de espanhol como língua estrangeira para crianças. Tese. (Doutorado). São Paulo: USP, 2011.