Muchas son las teorías sobre la adquisición del lenguaje: naturalistas, neurológicas, afectivas, sociales, etc. Sin embargo, la adquisición va más allá de los aspectos gramaticales y cognitivos y nos cruza el pecho como una flecha, como en un enamoramiento.

Lenguas son fotografías sociales y ahí empieza la fascinación. Al momento del aprendizaje no nos damos cuenta de cuáles son las creencias que estamos cotejando con el mundo, de qué tipo de extrañamientos se nos están asomando, o de qué versión de nosotros se está desnudando para la construcción de una más compleja, que ya no será pura, ¡por suerte!

Ese contagio va más allá de “ampliar los conocimientos Culturales”, así, de la Cultura con mayúscula. No se trata de conocer obras de Botero o saber quién fue Galeano. Eso se puede aprender en lengua materna. El crecimiento está en cuestionarse por qué nunca se te ocurrió beber café frío o por qué nuestras palabrotas del portugués en general son masculinas y en español son femeninas o religiosas. Eso los libros de historia lo alcanzan a explicar con hechos, datos y argumentos lógicos y sociales, pero no son capaces de describir qué sentimos cuando nos chocamos con lo diferente.

El salir de nuestro lugar común, o mejor dicho, el darse cuenta de que nuestro lugar común no lo es para el otro, causa una incomodidad constructiva. No hay madurez en lo cotidiano.

Recuerdo que mi interés por el español surgió de no comprender determinadas palabras en las canciones. Comprendía un 90%, pero lo que me movía era el 10% que se me escapaba y este pequeño porcentaje fue el que me cambió por completo y para siempre.

¿Recuerdas qué te atrajo hacia la lengua? ¿La herencia familiar? ¿La sonoridad? ¿Las oportunidades?

Pero la pregunta más difícil no tiene que ver con la memoria, sino con el afecto. ¿Eres capaz de identificar en qué momento te enamoraste del español? ¿Cuándo te sentiste flechado a punto de casarte con él? ¿Qué crisis o dudas has superado para tenerlo a tu lado?

Lo que sea que nos haya motivado a dedicarnos a él se renueva constantemente en nuestros aprendizajes continuos y en nuestra labor de enseñarlo. El juego de la conquista sigue vivo en una constante intención de mantenerlo cerca y dejarlo sorprendernos.

¿Qué nos trajo hasta aquí? ¿Qué nos mantiene en este camino?

En los idiomas, como en las pasiones, no hay razones. Dejémonos llevar…