Hola, ¿cómo están tod@s? Creo que ya estamos tod@s en los preparativos para las fiestas de cierre de año y, normalmente, en esa época nos toca un rato de tiempo para una evaluación de nuestro año académico y nuestras prácticas en sala de clase. Incluso, es un momento de reflexión para nuevos cambios y la búsqueda de novedosas orientaciones y caminos metodológicos que puedan diferenciar nuestras prácticas como profesores.

Quizás sea el momento de acercarse también a los presupuestos teóricos de la enseñanza de lenguas para fines específicos (LinFe). Como esa es una temática poco discutida en las asignaturas de los cursos de Grado de Letras en Brasil, no todos tenemos acceso fácil a su referencial teórico y eso contribuye, infelizmente, a la manutención de muchas ideas equivocadas sobre el tema, asunto discutido en nuestro último texto aquí en el Blog Espacio Santillana. ¿Cómo sé si puedo impartir un curso de lenguas para fines específicos? ¿Qué material adoptar en clase? ¿Cómo organizo las clases? En este breve ensayo, espero presentarles algunas ideas para facilitar tales interrogantes y reflexionar también sobre los desafíos que asumimos nosotros profesores al trabajar bajo la identidad de docentes de lenguas para fines específicos.

Ya estamos tratando del tema de la enseñanza de LinFe desde los últimos meses y hoy me toca mostrarles un poco los desafíos que asumimos los profesores que trabajamos bajo ese abordaje. Durante mucho tiempo se propagó la idea que un buen profesor de lenguas sería aquel con una buena proficiencia del idioma oral y escrito, además de una sólida formación pedagógica. Actualmente, independiente del contexto de actuación, es necesario también que el docente desarrolle una conciencia política y una práctica reflexiva (CELANI, 2009). Por otro lado, un profesor de LinFE asume, todavía, otras funciones, entre ellas, destaco: la de un investigador en distintos campos de conocimiento profesional y la de diseñador de cursos.

Como ya expuse en otros textos, no existe la defensa por una metodología única para el trabajo con LinFe, sino la existencia de un proceso de aprendizaje que se construye según cada situación docente-discente. Como ya nos dijo Melero Abadía (2000, p. 80), “en la enseñanza de lenguas extranjeras, la práctica didáctica se caracteriza por la coexistencia de diferentes corrientes metodológicas y por el ecletismo”. En todo proceso de enseñanza/aprendizaje, el docente tiene un rol fundamental para decidir caminos y hacer elecciones. Con el profesor de LinFe no suena distinto, porque a partir de su experiencia de lectura e investigación para cierto campo profesional, le cabe planificar cursos para satisfacer las necesidades y expectativas de sus alumnos.

El objetivo de un curso de LinFe no es impartir una asignatura de Turismo, Negocios, Moda, etcétera, sino un curso de lenguas para dichas profesiones o profesionales ya actuantes en el mercado laboral. Eso implica decir que nosotros profesores no somos expertos en los contenidos de las áreas técnicas, sino que tenemos que informarnos sobre el tema con el cual estamos trabajando a diario en clase. También es cierto que un profesor de LinFe debe estudiar la teoría específica de enseñanza de fines específicos y saber cómo programar un curso en función de las necesidades de los académicos.

El profesor de LinFe – en nuestra realidad brasileña – es un profesor investigador desde el origen del Proyecto de English for Specific Purposes (ESP), ya que ese docente siempre tuvo que: (a) investigar las necesidades, expectativas y huecos de aprendizaje de sus alumnos, (b) caracterizar diversos contextos profesionales y académicos, (c) estudiar perfiles profesionales, (d) levantar los géneros del lenguaje y actividades de trabajo con el intuito de planificar cursos. Eso, según la profesora Celani (2009), resulta definir una práctica reflexiva como rutina del trabajo docente. Es decir, la práctica reflexiva es aquella donde el profesor realiza las siguientes tareas: el diseño de cursos, la definición de syllabus, la elaboración de materiales didácticos, la conducción de clases, la evaluación de los resultados y nuevos reodernamientos para diseños y adaptaciones de proyectos. Además de una práctica reflexiva, dichos profesores suelen también formar alumnos más concientes de sus objetivos y metas de aprendizaje. Sólo por los aspectos mencionados anteriormente, podemos decir que el Proyecto ESP contribuyó para la formación de profesores de lenguas para fines generales y específicos, ya que a los fines de los años 70 todavía no se comentaba en la didáctica de enseñanza de lenguas sobre el concepto de profesor reflexivo e investigador de su propia práctica. Según la profesora Celani (2009), los profesores de la “familia ESP” no aceptaban imposiciones de políticas de momento o de la moda, es decir, ya eran postmétodos y no sabían en aquel momento.

El otro desafío es el profesor como design de cursillos. O sea, el aquel docente que aprovecha los datos generados a través de un estudio de necesidades de aprendizaje y los interpreta a fin de producir actividades y experiencias con la lengua meta objetivando llevar el aprendiz a un punto específico del conocimiento. Normalmente, la propuesta de diseño de un curso de LinFe sigue un contínuo, una gradación de lo más amplio para lo más específico. Para Aguirre Beltrán (1998), el hecho de aprender una lengua dirigida a un campo de estudio o profesional, “indica ya una actitud hacia la lengua y sugiere unos temas, unos conceptos y nociones, una tipología de textos y un elenco de actividades”. Ahí están las  tareas deseadas para un profesor de LinFe: seleccionar, proponer, desarrollar y aplicar temas, textos y tareas para determinados contextos académicos y/o profesionales.

De acuerdo igualmente con Moreno García & Tuts (1998, p. 93), “[…] debemos ser conscientes de que la clase tiene que ser un ensayo constante de la realidad que se va a encontrar el alumno cuando empiece a trabajar”. Por eso, es muy común que el docente utilice en el aula ejemplos de casos prácticos para que el alumno ya demuenstre el uso espontáneo de la lengua meta. El profesor de LinFe debe manejar también características como la flexibilidad, ya que el diseño de un curso es un proceso negociado y dinámico.

 

El profesor de LinFe debe atentarse para algunos aspectos, entre ellos, destaco a continuación:

– relacionar lo que se va a enseñar con el conocimiento de mundo del alumno.

– centrarse en situaciones concretas de comunicación, es decir, en los géneros del lenguaje.

– valerse de simulacros y dramatizaciones de situaciones específicas del área, tanto para la práctica oral como para la escrita.

– motivar el aprendizaje haciendo y poniendo el alumno en contacto con la lengua.

– preparar el alumno para interactuar con diferentes interlocutores.

– integrar las diferentes destrezas lingüísticas dependiendo de la necesidad del sector profesional del aprendiz.

– enseñar el vocabulario de una actividad profesional y la gramática a partir de las situaciones comunicativas concretas y los géneros del lenguaje.

– ofrecer cursos en ambientes distintos: presencial, digital, híbrido, siendo necesario por parte del profesor y alumno una mayor literacidad digital y competencia de herramientas tecnológicas.

 

A modo de conclusión de esta breve reflexión, ahora vuelvo a las tres cuestiones propuestas al inicio de nuestra charla:

 

¿Cómo sé si puedo impartir un curso de lenguas para fines específicos?

Todos nosotros profesores podemos impartir un curso de LinFe, ya que esa no es una lengua aislada de la lengua general. Por otro lado, vimos la importancia que el profesor planifique sus clases bajo las necesidades levantadas junto a sus alumnos. Además es fundamental que el profesor tenga curiosidad para el acercamiento a distintos campos profesionales, desarrolle su capacidad investigativa, perfeccione su conocimiento de la lengua de trabajo y disfrute de la elaboración de actividades y secuencias didácticas.

 

¿Qué material adoptar en clase?

Desde la implementación del Proyecto ESP en Brasil no existió la defensa por la adopción de un material didáctico, ya que eso iba en contra la ideología del propio proyecto. Las necesidades de los aprendices no son fijas y suena complicado crear un material que sea aplicado a profesiones u oficios en distintos contextos sin arreglos o adaptaciones. En un curso de LinFe las necesidades no pueden ser previstas por el libro didáctico, por ejemplo. Los materiales deben organizarse por los profesores teniendo en cuenta el estudio de necesidades en distintos momentos de la planificación y a través del análisis de las tareas comunicativas fundamentales para el ejercicio profesional/ académico del aprendiz.

 

¿Cómo organizo las clases?

La planificación no puede olvidar la importancia de llevar el alumno a vivenciar situaciones más cercanas posibles a la realidad social en la lengua meta. Para eso, el docente debe (a) definir los objetivos del curso y qué destrezas lingüísticas se llevarán a cabo, (b) definir la filosofía de trabajo, es decir, organizar el contenido a partir de temas, géneros del lenguaje, situaciones profesionales/ académicas de modo que alcance los objetivos propuestos y (c) proponer la evaluación, donde podrá adaptar los problemas dedectados en el proceso y/o comprobar el éxito de los objetivos planificados.

Actuar bajo los presupuestos teóricos de LinFe implica por parte del profesor un cambio en su relación cotidiana junto al alumno, el diseño de cursos con propósitos definidos, la elección de estrategias de aprendizaje, la conciencia de las necesidades de aprendizaje por el contexto, la elaboración de materiales a partir de las situaciones profesionales/académicas, la mejoría de su autoestima y la concientización del papel social de la lengua.

Bueno, es eso por ahora. Espero que el 2018 sea un año de nuevas experimentaciones e ideas para sus grupos de lenguas y que tengamos más oportunidades de platicar sobre distintos temas de nuestro quehacer docente como profesores de español. ¡¡Felices fiestas!!

 

Referencias

AGUIRRE BELTRÁN, B. Enfoque, metodología y orientaciones didácticas de la enseñanza del español con fines específicos. Revista Carabela – La enseñanza del español como lengua extranjera con fines específicos, número 44, Madrid, 1998, p. 5-29.

CELANI, Maria Antonieta Alba. Revivendo a aventura: desafios, encontros e desencontros. In: CELANI, M. A. A; FREIRE, M. M. & RAMOS, R. de C. G. (Orgs). A Abordagem Instrumental no Brasil: um projeto, seus percursos e seus desdobramentos. Campinas: Mercado de Letras; São Paulo: EDUC, 2009, p. 17-31.

MELERO ABADÍA, Pilar. Métodos y enfoques en la enseñanza/ aprendizaje del español como lengua extranjera. Madrid: Edelsa, 2000.

MORENO GARCÍA, Conha & TUTS, Martina. El español con fines específicos. El español en el hotel. Revista Carabela – La enseñanza del español como lengua extranjera con fines específicos, número 44, Madrid, 1998.