De todas las cosas que se les puedan enseñar a los alumnos, las preposiciones, seguramente, son las que más dificultades presentan por guardar un sentido de organización fraseológica particular y por las relaciones de sentido que establecen entre las informaciones existentes en el texto. La manera como un sistema lingüístico elige y construye oraciones depende de procesos mentales de correlación únicos, no siempre explicables bajo una lógica lineal y tácita en un primer momento. En muchos casos, decirle al alumno que algo “es así porque así lo es”, aunque no parezca la mejor respuesta, es la única posible para justificarle un determinado uso prepositivo. Las elecciones sintácticas se basan en formas consagrados, algunas sin que podamos definir con clareza el motivo original responsable por su empleo. El hablante de un segundo sistema partirá siempre de los datos existentes en su idioma materno para organizar una contingencia gramática que rellene los huecos dejados por la imposibilidad analógica para la producción de los enunciados dentro de ese nuevo contexto de habla. En otras palabras, intentará hacer la trasposición de un idioma a otro, pieza por pieza, esforzándose para que la frase en L2 tenga un grado máximo de similitud con la L1. Será esa la base. Si el profesor no tiene presente tal proceso, el alumno seguirá acercando los idiomas, y hasta mismo mezclándolos, sin alcanzar manejar adecuadamente los recursos que interconectan ideas complejas o elementos sencillos.

Algunas sugerencias para trabajar con estructuras prepositivas dispares son muy útiles, como ejercitar el uso preposicional a partir de empleos uniformes: preposiciones iguales en situaciones iguales en los dos idiomas. El segundo paso será presentar a los pocos los contextos de utilización distinta, pero de manera reiterada: varias veces determinada construcción para, progresivamente, introducir otros casos. Por fin, la pesquisa: el alumno, a partir de pesquisa en soportes escritos o de audio, hará el registro de estructuras diferentes para que pueda establecer el contraste y, tal vez, una probable uniformización de uso.

El dominio amplio de un idioma depende de retroalimentación permanente: escuchar, leer, ver, comparar, elegir y construir siempre. Parafraseando a Paulo Freire, si “somos andando”, hablamos hablando.