En los últimos años viene ganando destaque el conocimiento de la dimensión política en y para la enseñanza de lenguas. Sin embargo, algunos conceptos o definiciones pueden dar lugar a dudas, pues no es raro que se mezclen o que  se tomen  como sinónimos o equivalentes. Así, ¿es lo mismo política y planificación lingüística? ¿Se tratan de dos caras de la misma moneda? Son algunas interrogantes que se nos ocurren cuando pensamos en las formas de intervención lingüística sobre la lengua y sobre su definición.

De ese modo,  mi objetivo en este texto es aclarar qué se entiende por política  y  planificación lingüística, dada la importancia de los aportes  a  la enseñanza y al aprendizaje de lenguas, de manera especial,  en lo que concierne a las sociedades contemporáneas caracterizadas por su complejidad  lingüística, étnica y cultural del conocimiento de esas acciones sobre las lenguas.

Según Aguilera Martín (2003, p.91-96), son varias las definiciones de política lingüística, lo que ha generado mucha controversia en cuanto a su comprensión. Se suma a ese hecho la estrecha relación entre política lingüística y planificación lingüística, que hace con que algunos autores  empleen como sinónimos esos dos términos.  Ese mismo autor, por ejemplo, observa que Kaplan y Badauf (1997) proponen que política y planificación lingüística, aunque íntimamente relacionadas, responden a propósitos conceptuales distintos. Según esos autores, la política lingüística se refiere al conjunto de ideas, leyes, regulaciones y prácticas propuestas para producir cambios en los comportamientos lingüísticos de una sociedad o de un grupo social, mientras que la planificación lingüística se aplica al conjunto de decisiones adoptadas por una autoridad, especialmente gubernamental, para lograr tales resultados. De modo análogo, Appel y Muysken (1996) mencionan que la política lingüística es la que adopta un gobierno en relación a las lenguas habladas en una nación y que se busca llevar a cabo mediante una determinada planificación lingüística. Como se nota, los autores anteriores distinguen política de planificación lingüística, pero Aguilera Martín (2003, p.91) advierte que a causa de la estrecha relación entre ambas se emplean indistintamente, tal como lo hace Siguan (2001), por ejemplo.

Basado en Kaplan y Badauf (1997), Aguilera Martín (2003) explica las diferentes fases de la planificación lingüística y también describe dos tipos de política lingüística: políticas dirigidas al establecimiento y al mantenimiento del corpus de la lengua (codificación y modernización del código) y políticas dirigidas a la expansión o a la recuperación del conocimiento y uso de la lengua.  De ese modo, al primer tipo  corresponden las políticas de planificación del código y al segundo las políticas de planificación del estatus.

Por lo tanto, al fijarse el tipo de política lingüística  (establecimiento y mantenimiento o expansión y recuperación)   se definen los objetivos  que deben traducirse en medidas concretas, lo que refuerza una vez más la íntima relación entre la política lingüística elegida y la consecuente  planificación lingüística a ser adoptada.

Para terminar, nos gustaría llamar la atención hacia la necesidad de comprender en qué consisten las directrices seguidas por determinada política lingüística y diseñadas para el país, considerándose sus efectos en la política educativa, en especial, en lo que se refiere a la enseñanza de lenguas para que haya un ajuste entre sus planteamientos y la acción del profesorado.

AGUILERA MARTÍN, J.A. Política y planificación lingüísticas: conceptos, objetivos y campos de aplicación, en Interlingüística, número 14, 2003, p. 91-96. Disponible en: <https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=918566>. Accedido el 20.ago.2017

APPEL, R.; MUYSQUEN, P. Planificación lingüística, en Bilingüismo y contacto de lenguas. Traducción y versión española de Lorenzo Suárez, A.M. y Bouzada Fernández, C.I., Barcelona, Ariel, 1996, p. 71-78.

KAPLAN, R.; BADAULF,R.B. Language Planning from Practice to Theory, Clevendon, Multilingual Matters, 1997.

SIGUÁN, M. Políticas lingüísticas, en Bilingüismo y lenguas en contacto, Madrid, Alianza, 2001, p. 271-295.