¿Puede un libro ablandar un dolor? ¿Tendría la eficacia de una pastilla?

Si las enfermedades nacen en el alma y se manifiestan en el cuerpo, a lo mejor el camino más sano ―y ¡placentero!― es volver a su origen y calmar el corazón o la mente, o ambos a la vez. Eso es lo que creen las autoras del libro Farmácia Literária*, que “receta” píldoras con altas dosis de nivel literario como complemento de la medicina.

Hay recomendaciones para todo tipo de angustia física o mental: de la ansiedad por encontrar al par perfecto o ser bajito hasta la calvicie y las náuseas. ¿Te has operado de apendicitis? Pues nada, con Madeline, de Ludwig Bemelmans, te vas a enamorar de tu cicatriz. ¿Para síntomas de adulterio o dolor de muelas? Anna Karenina, de Lev Tolstoi. ¿Rabia? El viejo y el mar, de Ernest Hemingway.

Los adeptos a la lectura y a la escritura ya conocerán, por vivencia, los alcances de las palabras con fines terapéuticos: complacen en la convalecencia. Curaduría para el cuerpo, selección de ficciones para los males. De los cuidados intensivos al alta… ¡páginas!

Un alivio que no está en los cajones del baño, sino en la mesilla de noche. Curación solitaria pero profunda, introspectiva pero visible en la estantería. Se recomienda, incluso, literapias en grupo.

En este tratamiento los doctores son maestros de la más diversa literatura mundial, incluso lusohablantes. No llevan batas, sino gafas. No se trata de autoayuda, sino de autoliteratura. Si nuestro enredo nos pesa, el de los personajes nos absuelve. Actúan como un permiso para escribir un nuevo final para el nuestro, volviéndolo relativo, más cómico o más feliz.

¿Qué pondrías hoy en tu botiquín? ¿Qué medicina le prestarías a un amigo?

Si al final uno no “se cura” con el tratamiento, al menos se inunda de historias. Y lo mejor: posología liberada, sin riesgo de automedicación o sobredosis, salvo en casos de tendencias quijotescas…

Por más libros y menos jarabes. Menos dolor, por favor.

A leer, ¡que es un santo remedio!**

*BERTHOUD, Ella; ELDERKIN, Susan. Farmácia literaria. Campinas: Verus, 2016.

**Aunque es evidente, cabe reforzar expresamente que no se trata de recomendar, de manera irresponsable, la sustitución de tratamientos médicos por la lectura de libros.