Hoy día en Brasil se producen más y más textos en español y ese proceso se amplía constantemente debido a los intercambios globales de nuestra época. Un ejemplo es el del periódico Folha de S. Paulo, que elige algunas de sus noticias y las vierte al español desde su misma redacción, ubicada en la ciudad de São Paulo.

Esa versión de textos periodísticos en el contexto brasileño presenta algunas características propias, y en esta entrada me gustaría discutir precisamente el empleo de las construcciones pasivas sintácticas (o ‘passivas analíticas‘ en portugués) en dichos textos.

Me acuerdo de una compañera brasileña que me comentó, en cierto momento, que un profesor suyo de postgrado le había corregido todas las construcciones pasivas sintácticas del texto que había producido en español y las había convertido en oraciones activas o pasivas reflejas del tipo ‘se presentó la queja’ etc. Me comentó que tras varios años dedicados a la enseñanza nunca se había dado cuenta –hasta aquel momento– de cómo un texto cobra nuevo aliento al reemplazarse las pasivas sintácticas por construcciones más frecuentes en esas situaciones en diversas variedades del español.

Volviendo al tema de los textos de Folha, hace falta recordar que no todos los que allí escriben en español son brasileños pues hay hispanohablantes residentes en Brasil.

Dicho esto, un conteo de las cantidades de pasivas sintácticas en la noticia original en portugués y en la versión al español, en un pequeño corpus que hemos organizado, ha mostrado que en los textos de Folha en español prevalecen las pasivas sintácticas, así como en los textos originales en portugués. Un estudio de la misma cantidad de noticias equivalentes en el periódico Clarín de Buenos Aires ha revelado, a su vez, un resultado contrario: mayor uso de pasivas reflejas que de pasivas sintácticas.

Entre las funciones a que se destina la pasiva sintáctica del tipo ‘el empresario fue detenido en Córdoba’ están la de impersonalizar, es decir, omitir, por razones discursivas, quién es el autor del evento (en este caso, de ‘detener’) y la de tematizar, o sea, la de ubicar elementos que serían complementos en primera posición en la oración, lo que los convierte en sujetos, otra vez, por razones discursivas.

La gran cantidad de pasivas sintácticas que caracteriza el portugués forma parte, en palabras de Fanjul (2004), de un ‘modo de decir brasileño’, ya que señala algunas regularidades del portugués brasileño, como la posibilidad de tematizar diferentes elementos que en español solo podrían tematizarse bajo ciertas condiciones discursivas. También es posible que ese modo de decir brasileño interfiera en el discurso de hispanohablantes radicados en Brasil por fuerza del período de residencia en este país.

La regularidad con que aparecen las pasivas sintácticas en dichas producciones de español en Brasil muestra una tensión entre un modo de decir brasileño propio o adquirido por contacto y las reglas sintácticas del español. Una vez que en portugués brasileño la primera posición del enunciado tiene suma importancia en el discurso –lo que no tiene que ser igual en todas lenguas–, ese modo de decir subvierte la lengua y se apropia de ella a su aire, en un gesto que puede estar en el origen de las diversas variedades no nativas de lenguas globales que se van estableciendo localmente con el tiempo. Y pudiera ser que, tarde o temprano, se llegara a notar que el español que circula en Brasil presentara características singulares y estables que lo alzaran al puesto de una variedad no nativa propia.