El mes de junio de 2018 resultó el inicio de más una experiencia significativa en mi historia de vida como profesor de español, ya que me permití comenzar un nuevo camino profesional ahora en el Colégio de Aplicação da Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ). Esa elección personal me hizo revisitar nuevamente mi identidad docente y proyectar otras metas y experiencias. Ese ejercicio por una “formación autosostenible” (ALMEIDA FILHO, 1997) siempre estuvo al día en mis reflexiones y me despertó el interés por investigar y conocer un poco más acerca del referencial teórico de las historias de vida en el aprendizaje de lenguas. Dicho eso, este mes me tocó compartir con ustedes un poco sobre ese tema, pues pienso que todavía algunos sectores de la academia tradicional no consideran los saberes prácticos, que surgen de las experiencias de vida entre docentes y alumnos, como datos científicos para (re)pensar el espacio del aula.

En la literatura de Educación y Lingüística Aplicada mucho se discute sobre cómo uno puede volverse en un profesor reflexivo e investigador de su propia realidad educacional. Pero, ¿sobre qué tipo de reflexión se refieren esas investigaciones? Lanzo esta pregunta ya que todos somos seres humanos y a todo el momento estamos reflexionando a respecto de algo, ¿no? Ya la teoría sobre la reflexividad de la práctica pedagógica presupone que siempre el docente evalúe las implicaciones y consecuencias de sus acciones y opciones metodológicas en su trabajo. Eso garantiza la revaluación constante de práctica docente y el empleo de las narrativas como herramienta para el intercambio con alumnos y colegas profesores en el proceso de aprendizaje y la planificación de contenidos. Por eso, la investigación narrativa concede más autonomía al trabajo docente, siendo esa una de sus muchas ventajas.

Entonces, ¿cómo podemos acercarnos hacia prácticas cada vez más reflexivas en clase? Creo que el camino está en estimar los conocimientos prácticos y los saberes de la experiencia que se hacen presentes en las distintas voces que circulan en los contextos de actuación docente. Esa realidad potencia bastante espacio para el aprendizaje colaborativo por medio de las narrativas o historias de vida de profesores y alumnos. En el ámbito de las Ciencias de la Educación, las historias de vida recibieron un interés por parte de los investigadores de la educación permanente, es decir, de los expertos que se dedicaron al tema del aprendizaje a lo largo de la vida y de cómo las narrativas individuales funcionan hasta hoy como propulsores para (re)conocer el otro y la reciprocidad de conocimientos. Ya el campo de la Lingüística Aplicada defiende el uso de las narrativas en el aula como un mecanismo capaz de promover una renovación metodológica y disminuir el carácter pesimista (TELLES, 2002) de algunos contextos educativos. La narrativa permite, principalmente, que el docente aprenda con su propia historia y pueda de modo constante ir cuestionando sus creencias y prácticas pedagógicas. Ahora, ¿cómo responder las dos cuestiones a continuación?

  • ¿Cómo puedo insertar las historias de vida en mi práctica docente?

Primero, el profesor debe tener en cuenta que la narrativa es un importante recurso pedagógico capaz de generar nuevos conocimientos por medio de la reflexión y la atribución de nuevos sentidos a historias individuales y profesionales. Segundo, el docente debe permitir conocerse más y ponerse frente al espejo (ALMEIDA FILHO, 1997). Para ello una buena práctica es iniciar un diario personal en que el profesor registre sus acciones en clase, proyectos, observaciones,  intercambios con los alumnos, nuevas lecturas, evaluación de experiencias, cambios de postura etcétera.

  • ¿Por qué trabajar con las historias de vida en clase?

Porque las narrativas permiten escuchar nuestros alumnos y conocerlos más. Además, la narrativa es un instrumento y también método de investigación que posibilita que los propios sujetos se oigan y aprendan con sus historias. De ese modo, los aprendices pueden construir conocimiento de manera colectiva y el profesor es capaz de identificar creencias y emociones sobre qué es aprender una lengua u otros asuntos que resultan difíciles para los estudiantes (BARCELOS, 2006). Para efectuar un trabajo con las narrativas en clase, el profesor puede proponer distintos trabajos que lleven a una autorreflexión y la escucha sensible para las experiencias compartidas en clase, sea discusiones en parejas o grupos, sea la producción de comentarios escritos a partir de las experiencias compartidas. En suma, las narrativas son instrumentos con fuerte potencial de revelar cómo uno aprende y sus experiencias personales y académicas.

Es muy común tener acceso a ejemplos de muestras narrativas de profesores y alumnos que señalan las dificultades de aprendizaje de lenguas, las historias de fracaso en el aprendizaje por los alumnos, la enfermedad docente etcétera. Sin embargo, por otro lado, necesitamos más y nuevas historias de vida y aprendizaje de lenguas que involucren experiencias positivas en el aula y relatos que expresen alegría, esperanza, amor, felicidad y motivación (BARCELOS, 2006) en el contexto escolar.

Algunas son las posibilidades para acercarse a las historias de vida de nuestros aprendices y colegas docentes: cuestionarios, entrevistas, diarios, cartas, memoriales, dibujos, fotos, caja de recuerdos, objetos.

Por fin, las historias de vida de profesores y alumnos pueden revelar nuevas prácticas pedagógicas y los más distintos contextos de enseñanza. El uso de narrativas permite, incluso, la construcción de una epistemología de la práctica, la apertura para el aprendizaje con el otro y el reconocimiento que siempre estamos aprendiendo algo en las más diferentes situaciones. Dedicarse a la comprensión de las historias de vida es volverse consciente del modo cómo los sujetos aprenden, además de valorar la experiencia humana. Entonces, bienvenid@s a este viaje formativo (LARROSA, 2002).

Referencias

ALMEIDA FILHO, J. C. P. Tendências na formação continuada do professor de língua estrangeira. APLIEMGE: Ensino & Pesquisa, n.1, p. 29-41, 1997.

BARCELOS, A. M. F. Narrativas, crenças e experiências de aprender inglês. Linguagem & Ensino (UCPel), v. 9, p. 145-175, 2006.

LARROSA, J. Notas sobre a experiência e o saber da experiência. Revista Brasileira de Educação, Rio de Janeiro, 19, 2002, p. 20-28.

TELLES, J. A. A trajetória narrativa: histórias sobre a prática pedagógica e a formação do professor de línguas. In: GIMENEZ, T. (org.) Trajetórias na formação de professores de línguas. Londrina: Editora UEL, 2002, p. 15-38.