Muchos profesores al principio del año se sienten muy animados para pensar sus contenidos, elaborar los planes de curso, diseñar y/o elegir materiales para sus grupos. El reto que supone motivar a nuestros alumnos hacia el aprendizaje no suele ser valorado, pero es dónde nace parte de ese proceso. Basados en una visión teórica de enseñanza-aprendizaje y con una visión de lengua, buscamos crear estrategias que estén en harmonía con estas bases para el pleno desarrollo del proceso del alumno y, a la vez, para que éste logre aprender la lengua de una manera significativa, placentera, sensible y activa.

Es necesario recordar que la labor de los profesores se inserta en un conjunto de orientaciones que la anteceden, como el plan escolar, el estatuto escolar, los documentos de orientaciones nacionales, etc. Además, en las escuelas privadas cada institución plantea su filosofía, sus objetivos, sus valores frente al público meta. Los profesores no proponemos individualmente o aisladamente contenidos basados en nuestras creencias o ideologías, debemos subrayar. Así, integrando todos los elementos citados anteriormente y siguiendo con el objetivo de educar y formar en nuestra asignatura, ¿cómo podemos crear un ambiente favorable al aprendizaje y actividades motivadoras?

De acuerdo con el filósofo francés Edgar Morin (2000), la enseñanza y aprendizaje que busca el verdadero desarrollo del ser humano integra diferentes saberes, al contrario de nuestra tradición escolar, que promueve el conocimiento de forma fragmentaria. De hecho, a lo largo de las últimas décadas, los conceptos de interdisciplinariedad, transdiciplinariedad, proyectos integrados, etc. nacieron y supusieron un camino para que el profesor lograra adaptar su manera de enseñar y articular los conocimientos de distintas asignaturas. Buscamos, así, los saberes de los alumnos articulados a nuevos aprendizajes de manera a conectar diferentes aspectos, potenciar las capacidades y habilidades de los estudiantes revelando sus aptitudes.

Asimismo, Morin (2011, p. 51) afirma que “Literatura, poesía, cine, psicología y filosofía deberían convergir para convertirse en escuelas de la comprensión”.[1] Una obra de arte, como una novela, por ejemplo, o una película, promueven una comprensión de los propios dilemas del individuo, que puede reflexionar mejor sobre su condición humana y la de otros.

Como instrumentos culturales, de hecho, áreas específicas de la cultura, como la música, la literatura, el cine y las artes plásticas, parecen potenciar la comprensión de la cultura en su sentido antropológico, ya que las artes son frutos de la cultura humana, de sus interrogantes, conceptos y contradicciones a lo largo de la historia de su civilización. Parte de la llamada “cultura de las humanidades”, según Morin (2000, p. 48), la cultura en su sentido antropológico “provee los conocimientos, valores, símbolos que orientan y guían las vidas humanas”.[2]

El arte es una forma de liberación de la personalidad. Al contemplar una obra de arte se crea un espacio de empatía, exaltación, sublimación. Así, entendemos que el trabajo con la lengua española asociado a las artes, además de todos los aportes multiculturales posibles en ese espacio, debe promocionar el auto reconocimiento del alumno, la reflexión como forma de acceder a las emociones y potenciar el aprendizaje.

Diversos autores de la psicología, neurosicología y educación, como Gardner (1985) y Calvin (1998), por ejemplo, plantean la importancia de las emociones en el aprendizaje. Emociones en un nivel profundo o como una de las inteligencias que el alumno debe desarrollar, y no como pura sensiblería. Por ejemplo, al leer y emocionarse con una historia y sus personajes, el alumno accede a un nuevo espacio interior, en el que, además de estimular la imaginación, puede crearse, construir y reconstruir una experiencia más real y directa con los contenidos. Así, el arte es también una forma de experimentar al mundo y sensibilizarnos.

En muchos artículos míos publicados anteriormente en este Blog, pude plantear actividades en las que propongo el cine, el teatro, la literatura, las artes plásticas como temas y contenidos significativos, llenos de posibilidades de explotación lingüística y sociocultural. Os invito a echar un vistazo en esas publicaciones y reflexionar sobre las necesidades de vuestros alumnos y de vuestro entorno para plantear nuevas actividades.

En un momento donde las razones y la lógica parecen perder fuerza, que podamos, al menos, estimular lo más humano de cada uno, creando nuevos espacios de discusión y, al mismo tiempo, reflexión.

¡Suerte a tod@s!

 

Referencias bibliográficas

CALVIN, W. Como o cérebro pensa. São Paulo: Rocco, 1998.

GARDNER, H. Frames of mind: the theory of multiple intelligences. New York: Basic Books, 1985.

MORIN, E. A. A cabeça bem feita: repensar a reforma, reformar o pensamento. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2000.

________________. Os sete saberes necessários à educação do futuro. São Paulo: Cortez, 2011.

 

[1] Traducción nuestra.

[2] Traducción nuestra.