La Navidad, de las fiestas cristianas, es una de las más populares en todo el mundo. La celebración en todos los países que hablan el español no se hurta a la tradición mundial, pero siempre con alguna peculiaridad específica.

Uno de los elementos más representativos y que comenzó en el siglo XIII con San Francisco, es el Belén (“nacimiento”, “pesebre”, etc.) que es una representación del nacimiento de Jesucristo. Hay belenes de todos los tipos y de los más variados gustos, pero no puede faltar María, José, el niño Jesús y los animales, representando el momento máximo de la celebración y comunión entre todos.

Hay también un elemento muy curioso como el “caganer”, que es de regiones de Cataluña, Andorra y Valencia, el “Caganerse presenta como una pequeña figura cerámica de un hombre agachado, cagando. Este muñeco cuyo nombre representa literalmente a que se propone, es normalmente puesto en un sitio con poca visibilidad. Aunque muchas veces promueva indignación a los cristianos, algunas iglesias regionales toleran el uso en los belenes. Muchas veces ese muñeco entra como representación de prosperidad y figura utilizada para el divertimiento de los niños que tienen que encontrarlo.

En la diversidad de la navidad en todo mundo hispánico, conseguimos encontrar la unidad de sentimiento colectivo de este momento mágico para todos, podemos también tener en cuenta que todos los años la renovación de momentos vividos, compartidos y narrados perpetuarán una historia única de cada uno de nosotros.

Así, no importa de dónde venimos y para dónde iremos, lo importante es que conduzcamos siempre la navidad para momentos indescriptibles y placenteros entre las personas que están en nuestra vida y todos los que consideramos. Trayendo la magia del nacimiento de la esperanza de días mejores.