El papel de la gramática es, actualmente, uno de los temas más controvertidos en la enseñanza de lenguas extranjeras. Con el desarrollo del enfoque comunicativo, la reflexión gramatical ocupa cada vez más un lugar periférico en las clases . Sin embargo, tenemos que preguntarnos qué es la gramática, cómo se materializa en las lenguas y cuáles son sus efectos en el proceso de enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras.

El término gramática tiene muchos significados. El más antiguo de ellos es gramática como “arte de bien hablar o escribir”. Esa concepción de gramática implica que hay formas correctas e incorrectas (por lo tanto, mejores o peores) de hablar. Otra concepción de gramática es la de gramática interna, que no es nada más que el conocimiento intuitivo que cada hablante nativo tiene de su lengua. Ese conocimiento se adquiere de manera natural en la niñez a partir de la interacción con el ambiente en que el niño está inmerso. Un tercer concepto de gramática es el de descripción de cómo la(s) lengua(s) se organiza(n) y funcionan(n). Esa última perspectiva intenta explicitar el conocimiento que el hablante nativo tiene de su lengua y no emite juicios de valor sobre si una dada construcción está correcta o incorrecta.

A partir de esa pequeña exposición, podemos ver que la gramática significa también (quizás principalmente) “la estructura de la lengua”. Una pregunta que siempre aparece en el contexto del enfoque comunicativo es qué es saber una lengua y, evidentemente, la respuesta no puede ser diferente de saber una lengua significa saber más que su estructura. Sin embargo, uno no puede saber una lengua si no sabe su estructura.  Aquí quisiera llamar la atención para el hecho de que saber la estructura de una lengua no significa saber las etiquetas que se suelen usar para clasificar las palabras u oraciones o saber las reglas de la gramática normativa (el primer concepto de gramática que presenté). Saber la estructura de una lengua es saber cómo conectar las palabras y oraciones de manera que haya enunciados que produzcan sentido, algo que los hablantes nativos saben de manera intuitiva sin que nadie se lo enseñe.

Podemos reflexionar, por fin, sobre la gramática en las clases de lenguas extranjeras. ¿Qué gramática, entonces, sería útil para el proceso de enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras? Según lo que acabamos de mostrar, una perspectiva descriptiva es mucho más interesante porque maneja la lengua en uso y no la normativa, que a menudo, nadie usa en su comunicación espontánea. El profesor puede llevar la gramática descriptiva a la clase de manera intuitiva a partir del conocimiento que el estudiante tiene ya de su lengua primera. Teniendo el cuenta esa perspectiva descriptiva útil para la comunicación dado que toda lengua tiene estructura, la gramática ocupa un papel importante en las clases de lenguas extranjeras al mismo tiempo que su papel está relacionado con el uso y deja de ser pesado y desinteresante porque no tiene nada que ver con memorizaciones poco prácticas.