¡Qué alegría que me hayan invitado a participar de este espacio! Espero contribuir de manera significativa hablando de lo que más me gusta: las literaturas hispánicas y su enseñanza.

Quisiera empezar mi participación aquí comentando brevemente el lugar de las literaturas hispánicas en las clases de español, desde los inicios de la enseñanza de lenguas hasta los días actuales.

Como nos hace acordar Santos en el prólogo del libro Ensino de Literaturas Hispânicas: Reflexões, Propostas e Relatos (2018), se utilizaban los géneros literarios como material de enseñanza ya desde la época clásica. En los principios de la enseñanza de lenguas, la literatura ocupaba el lugar central, una vez que era considerada una muestra perfecta de lengua.

Con el paso del tiempo, la literatura pasa a segundo plano hasta su total eliminación de los manuales de lenguas extranjeras y de las clases en general. Esto ocurre porque pasan a considerarla un elemento de difícil comprensión y poco eficaz para los objetivos comunicativos de las clases.

Es aquí donde considero que se comete la gran injusticia contra la literatura en las clases de lenguas. El problema no era la literatura, sino la manera como se la abordaba en determinados métodos. En otras palabras, no hacía falta eliminarla sino reflexionar sobre su papel frente a los nuevos enfoques para enseñanza de lenguas.

En los últimos años percibo un retorno tímido pero paulatino de la literatura en los manuales y en los libros didácticos de español. Sin embargo, su presencia todavía no es satisfactoria, no sólo en cantidad sino también en su tratamiento, una vez que muchas veces se la utiliza como pretexto para enseñar gramática (lo que configura un grave error metodológico) o se la trata como un género textual más, desconsiderando sus valores estéticos, sociales y políticos.

Hay también un aumento considerable en los estudios académicos sobre la literatura en las clases de español. No obstante, en su mayoría, dichos estudios se limitan a presentar propuestas didácticas de uso del texto literario en clase. Faltan estudios reflexivos y teorizantes sobre el tema.

Si pensamos a partir de la perspectiva intercultural, entendemos que la literatura es fundamental en el aprendizaje de lenguas, una vez que refleja los modos de vida de los pueblos que la producen, nos ofrece repertorio para comprensión del mundo que nos rodea, además de contribuir en la formación emotiva y ciudadana del individuo, una vez que nos humaniza, como afirma Candido en su bellísimo texto El derecho a la literatura (1989).

Por todo esto (y mucho más) defiendo la literatura en las clases de español, no como un género textual más sino como elemento que posibilita la comprensión cultural del otro y de sí mismo, el desarrollo de la educación estética y la humanización del estudiante en el proceso de aprendizaje de la lengua.15