En un excelente libro del mismo nombre, el estudioso estadounidense de la comunicación Edward T. Hall muestra que existen muchas dimensiones implicadas en la comunicación que van más allá del lenguaje verbal. Una de estas dimensiones tiene que ver con la distancia que deben mantener las personas entre sí cuando hablan. Dicha distancia no es universal. El valor que se considera aceptable varía según cada cultura.
Este es un tema de suma importancia en los estudios interculturales y nos concierne a todos nosotros profesores de lenguas. Más allá de lo ya sabido –como que en algunas culturas la gente apenas se toca– el tema de la distancia que suelen mantener las personas entre sí desborda las convenciones de cortesía y tiene verdaderas implicaciones psicológicas.
Hall habla de estudios de proxémica –el nombre que tiene esa disciplina– en que se fotografía un concierto de rock desde lo alto en Francia y luego en un país escandinavo y se nota que mientras en Francia la gente está pegada entre sí como sucede en Brasil, en Escandinavia, incluso junto del escenario, hay una considerable distancia entre las personas.
Hall considera que esa distancia es la zona de confort hasta donde se extiende el yo de un individuo en una determinada cultura. Dicha distancia varía considerablemente; y si inadvertidamente uno avanza dentro de esa zona en una situación de contacto entre personas de culturas distintas, eso puede provocar incomodidad psíquica en aquel cuya zona de confort sea más extensa.
Eso se puede notar en situaciones en las que uno se va acercando durante una conversación y el otro se aleja continuamente, lo que puede resultar cómico o patético. Pero no es más que un indicio de una diferencia de zonas de confort. Como señala Hall, si en una cultura el contacto confianzudo supone sentir el aliento del interlocutor, en otras el tema del aliento es tabú y la distancia psicológicamente segura excluye el alcance del aliento.
Dentro del polifacético universo hispánico, seguramente hay distintos parámetros de distancia personal, lo que constituye un aspecto más que caracteriza a los hablantes de español frente a los brasileños y que distingue a distintas sociedades de hispanohablantes entre sí.
¡Hasta el próximo post!

Para saber más:
HALL, Edward T. 2005. A Dimensão Oculta. São Paulo, Martins Fontes.