En el post de este mes me gustaría tratar del tema de la interculturalidad y de la enseñanza de lenguas. Con esta finalidad, voy a ocuparme de lo que Byram (1997) define como “competencia comunicativa intercultural” debido a su relevancia para la enseñanza de lenguas y, en especial, la del español. Según Byram (1997), esa competencia se refiere a la habilidad del aprendiz de una lengua para actuar de modo adecuado en situaciones de comunicación intercultural que ocurren en sociedades pluriculturales. De acuerdo con ese punto de vista, al interactuar con hablantes de distintos países, los individuos aportan a la situación el conocimiento de mundo que detienen, lo que puede contribuir para el propio conocimiento y el del otro, de la otra cultura. Así, de acuerdo con el modelo de Byram (1997, p.25), un hablante intercultural echa mano de su conocimiento sociolingüístico acerca de la relación entre la lengua y el contexto para manejarse en la interacción entre los límites interculturales, para anticipar equívocos originados de las diferencias entre valores, creencias y significados y, aún, para hacer frente a las exigencias afectivas y cognitivas necesarias al relacionarse con los demás.

Hay dos enfoques interculturales que se destacan: 1.el de las destrezas y 2. el holístico. En cuanto al primero, se defiende el empleo de técnicas de asimilación cultural y se valoran la comunicación no verbal y el desarrollo de habilidades sociales en los encuentros interculturales. Se espera lograr un determinado comportamiento con respecto a las normas y convenciones de la comunidad de habla, de manera que el que aprende la lengua se convierta en un miembro de dicha comunidad. Desde ese punto de vista, se considera la lengua un bloqueo para la comunicación de personas de distintas culturas y hay que subsanar o reparar las dificultades derivadas de la interacción entre personas de lenguas y culturas distintas. El segundo enfoque, a su vez, propone el desarrollo de determinados aspectos afectivos y emocionales como, por ejemplo, actitudes, sensibilidad y empatía con relación a las diferencias culturales. Se propone superar actitudes etnocéntricas, preservar la identidad y la personalidad de los sujetos, considerados mediadores de las culturas en contacto, ya que se considera que los problemas o dificultades en la interacción forman parte de esa y que hay que buscar comprenderlos.

Teniendo en cuenta lo expuesto, son dos enfoques distintos, pues, por una parte, el primero tiene como presupuesto un ideal de lengua y un ideal de cultura que los aprendices deben lograr, de ahí la idea de la imitación de modelos lingüísticos y culturales. Por otra parte, el segundo enfoque destaca la importancia de los encuentros culturales y de las relaciones interpersonales para los distintos aprendizajes, en especial, el lingüístico. Así, interesa que los aprendices desarrollen la comprensión de las diferencias lingüísticas y culturales, y que activen sus conocimientos de mundo para facilitar el aprendizaje y la interacción en la lengua que están aprendiendo.

Sin embargo, aunque pesen dichas diferencias, ambos enfoques consideran la competencia intercultural en una dimensión comunicativa y reconocen las variables afectivas y cognitivas que la componen y por eso ganan significación al tratarse de la enseñanza de lengua en contextos multiculturales.

 

Referencia

BYRAM, Michael. Teaching and Assesing Intercultural Communicative Competence. Clevedon: Multilingual Matters, 1997.