Uno de los principales avances en la enseñanza de lenguas en Brasil en los últimos años es la perspectiva de educación intercultural, que propone que la escuela sea un espacio de reflexión política y transformación social en que se intenta eliminar los prejuicios y estereotipos. La escuela tiene que ser un espacio de igualdad, en donde diferentes perspectivas y culturas puedan coexistir e interactuar hacia un mundo mejor, donde los diferentes tengan su lugar y no estén obligados a ajustarse a los modelos predominantemente eurocéntricos.

Desde mi punto de vista, se ha aprendido y aprehendido muy bien la educación intercultural para llevar a las clases temas variados de cultura y sociedad y para desarrollar las habilidades comunicativas de manera general, porque, al hablar de un tema dado, el alumno tiene que desarrollar sus habilidades lectoras o auditivas bien como su capacidad argumentativa oral o escrita.

Sin embargo, la educación intercultural tiene que ir más allá y alcanzar el nivel lingüístico. Ya sabemos algunas cosas: 1) las lenguas no son ni socialmente ni geográficamente homogéneas; 2) hay un modelo de lengua que se considera correcto y lo que se aparta de ese modelo se considera error o “hablar mal”; 3) el español tiene una diversidad lingüística muy rica como resultado de los complejos procesos sociohistóricos de contacto entre lenguas y trasplante lingüístico que experimentó a lo largo de los siglos tanto en España como en América. Por lo tanto, seguir la enseñanza de español a partir de un modelo estándar europeo, ignorando la diversidad lingüística, va en contra de la perspectiva de educación intercultural: se habla de respeto a la diversidad pero se ignora la riqueza de la lengua, afirmando que tal uso es coloquial, equivocado, un error. Es más: es contradictorio porque se discuten culturas diversas y diferentes modelos de sociedad, pero en lo lingüístico se restringe al estándar (predominantemente europeo).

Y ¿qué tiene que ver interculturalidad y diversidad lingüística con el tema de la afrohispanidad? Diversos estudios sobre la representación del negro en libros didácticos señalan que hay muy poca representatividad y que los papeles que representan son de poco prestigio social. Si echamos un rápido vistazo a las colecciones didácticas del español, se observa que se habla muy poco (para no decir nada) de la población negra que habla español y lleva igualmente consigo la cultura hispánica (aunque sabemos que la cultura hispánica no es una sola, sino varias).

El año pasado asistí a una presentación de una colección didáctica aprobada por el PNLD en Brasil. La autora comentaba que en su colección aparecía el tema de África para hablar del racismo. Me pregunté si tendríamos que ir tan lejos para hablar de racismo si tenemos a nuestro alrededor una comunidad afrodescendiente diaspórica muy grande en muchos países de Latinoamérica (para mencionar algunos sobre los que hay un rico debate, Colombia, Perú, Ecuador y los países del Caribe insular). ¿Dónde quedan esas personas y su lengua en las colecciones didácticas de español para brasileños? Brasil es un país donde el racismo todavía sigue fuerte y es papel de la escuela ayudar a combatirlo. Si estamos pensando en educación intercultural, diversidad lingüística y respeto a las culturas americanas, hay que tener en mente y acordarse siempre de que hay negros en Latinoamérica y que las culturas afrohispánicas y su materialidad lingüística tienen que incluirse en la enseñanza de español en Brasil, que es un país cuya mayoría de la población es negra.