Siempre me ha llamado la atención la riqueza del idioma portugués. Los hispanohablantes nos sentimos, con mucha razón, orgullosos de nuestra lengua de Cervantes, con sus diferentes sonoridades regionales y su gran variedad lingüística. Sin embargo, no he notado el mismo orgullo por parte de los hablantes del portugués de Brasil, sentimiento que sí tienen y de manera muy profunda por su país y su “ser brasileños”. Cada vez que hay una noticia de cualquier lugar del mundo –puede ser el más remoto– y nuestros corresponsales o enviados especiales se desplazan en busca del testimonio de residentes, siempre hay un brasileño que vive en el lugar y nos “traduce” el sentimiento local a nuestra visión de mundo y códigos culturales. Pero noto que ese amor casi nunca se manifiesta con relación a la propia lengua portuguesa, riquísima también en acentos y variedades, plena de palabras para dar nombre a las más diferentes cosas, situaciones y particularidades. Por ello, usé en el título de este texto una palabra del portugués que, para ser traducida al español, requeriría el uso de varias: “Clases súper intensivas” audiovisuales o “Curso con énfasis” audiovisual serían algunas de las versiones que se me ocurren. Cuando en Brasil hablamos de intensivão, todos inmediatamente pensamos en los exámenes de ingreso a la facultad y sabemos que se trata de una inmersión en los estudios para tratar de entrar a una buena universidad. El término, de tan bien logrado, se ha extendido a otras áreas en las que se utiliza el mismo recurso de la intensidad para lograr otro objetivo.

Así justificado el título, me permito tomar prestada esa palabra para denominar una nueva modalidad de clases que estoy implementando. Algunos alumnos llegan a mí con urgencia en aprender el idioma y motivos parecidos:

–Cuando hablan los nativos, no les entiendo nada…

–En la reunión todos comprendieron menos yo. Por suerte, un colega me iba traduciendo…

–Hablan como si estuvieran en su país y los que no éramos nativos nos quedamos totalmente perdidos.

–Preciso urgentemente entender lo que se dice en las videoconferencias…

–Como todos se rieron, yo me reí, pero sin saber por qué…

Frente a estos problemas, empezar con el curso normal en el que se van dando los 13 y las bases de la lengua en forma progresiva para que el alumno vaya desarrollando todas las destrezas paralelamente no sirve de nada porque no lo ayuda con la urgencia que precisa ni en las situaciones específicas por las que pasa.

Entonces, se me ocurrió iniciar las clases o, cuando el alumno relata que tiene esa dificultad, intercalar dentro del curso normal, un período, que puede ser de un mes, por ejemplo, en el que hagamos un intensivão audiovisual. Las clases se dedican integralmente a la comprensión auditiva y el material son videos que seleccionamos con esta finalidad y secuenciamos fundamentalmente por su paulatino nivel de dificultad.

¿Cómo hacer esa selección? Primero, tenemos que elegir videos no muy largos en los que se usen los acentos de los nativos con los que los alumnos tienen contacto, para aguzarles el oído a las maneras particulares de pronunciar, de hablar, de expresarse y hasta de quedarse callados. Segundo, es conveniente escoger temas primero cotidianos (familia, comida, paseos, visitas, vida social) que van a ser más fáciles de comprender por tener los alumnos siempre sus propias referencias al respecto. Tercero, usar una secuencia de clase en la que primero vean todo el video, del principio al fin y sin interrupciones, para comprobar cuál fue su comprensión, que ellos mismos deberán apreciar en un porcentaje de 0 a 100; después, en función del resultado, podemos optar por ponerlo una segunda vez por partes, haciendo pausas, para ir perfeccionando la comprensión más específica y de los detalles con nuestra ayuda o, si hubo pocas dificultades, verlo con la transcripción para que asocien lo que escuchan a lo que leen y ensamblen la percepción de los dos sentidos. Me parece importante llevarles la transcripción de esos videos que, por lo general, es mejor traerla escrita y que la hagamos personalmente porque las generadas automáticamente en los sitios son hechas por medios de captación digital y presentan muchos errores; además, tiene la facilidad de que los alumnos escriben y hacen observaciones en el propio texto y esto les sirve a muchos como forma de grabar la información.

Poco a poco, vamos variando los temas llegando a videos vinculados al mundo del trabajo y del el área en la que se desempeñan. En este tipo de curso intensivo, no me parecen adecuadas las películas porque, por lo general, tienen un lenguaje muy coloquial y cargado de regionalismos de la vida cotidiana que van a significar una gran dificultad para alumnos que ya están con dificultades y, en lugar de animarlos, los van a desaminar.

Con un mes dedicado a clases de este tipo, los resultados son rápidos y muy eficaces a punto de preguntarme: ¿Por qué no se me habrá ocurrido antes?