¡Hola! ¡Feliz año a todos!

Esta serie va a tratar de algunos de los problemas de los “home workers”, o sea, de quienes  trabajan en casa, como es mi caso y el de mucha gente.

“Home office worker”

En el mundo tecnológico de hoy surgen personajes/profesionales nunca antes pensados, como por ejemplo, los que trabajan en casa, solos delante de una computadora. Los “designers”, los escritores, los publicitarios, los traductores, y otros.

  • ¿Trabajas en casa? ¡Qué suerte!

(Cada vez que alguien me dice que algo es “suerte” me dan ganas de matarlo. No lo hago por civilidad.)

  • Sí, trabajo en casa. Me ahorro el recorrido hasta alguna oficina, el tráfico, la mirada curiosa de algunos compañeros, la cara fea de otros…
  • ¿Y trabajas sola en tu casa?
  • No: tengo perro, gato, que me molestan todo el tiempo. Se suben a mis piernas, el perro me empuja el brazo mientras escribo, y el gato se echa a descansar sobre el teclado.

Pero lo terrible son tus parientes queridos que suponen que porque está en casa, estás desocupada.

  • ¡Hola querida! ¿Estás bien? La tía Vicenza y yo vamos ahí a hacer unos bocadillos.

 

¿Quién resiste a los bocadillos y a los argumentos de la tía Vicenza?

 

  • Pero tía, ¡tengo que entregar un trabajo mañana mismo!
  • Ah, no te preocupes. No tienes que hacer nada. Nos encargamos de todo.

Sí, ya lo sé. Se encargan de interrumpirme a cada rato con alguna pregunta: ¿dónde está la sartén grande?, ¿y el cuchillo ese bien afilado? ¿y la cuchara de palo? ¿Se rompió? ….

Soy ingrata, ¿verdad? Ellas quieren hacerme un agrado y yo me quejo.

Bien, el trabajo que quede para la madrugada…

Eugenia Flavian