Escribo este texto el 17 de noviembre de 2018. Acabo de saber que ha muerto Maria Antonieta Alba Celani, profesora e investigadora del Programa de Pós-Graduação em Linguística Aplicada e Estudos da Linguagem (LAEL) de la PUC-SP. En este momento, solo puedo agradecerle.

Gracias, Antonieta, pues si hoy trabajo con educación lingüística y formación docente en lenguas adicionales y si hemos logrado tantos avances en la reflexión sobre estos temas en Brasil esto se debe, en gran parte, a todo lo que has hecho. En fines de la década de 1960, fuiste una de las creadoras del LAEL, primer programa de posgrado de Lingüística Aplicada de Brasil, cuyas actividades iniciaron en 1970. El foco de la Lingüística Aplicada en aquel entonces era únicamente la enseñanza de lenguas, en especial de lenguas extranjeras. Con esto, se reforzaba el acercamiento entre Lingüística y Educación, se ampliaban las investigaciones en Brasil sobre la enseñanza de lenguas y creábamos nuestro espacio, cada vez más sólido, en esta especialidad.

Gracias, Antonieta, porque en los años 80 creaste el Brazilian National ESP Project, que tenía como objetivo perfeccionar la lectura en inglés de los investigadores, profesores del área científica y técnicos brasileños. El proyecto se centraba en la capacitación de los docentes de universidades y escuelas técnicas federales para la enseñanza de la lectura. Con esto, las investigaciones desarrolladas en Brasil sobre la lectura en lenguas adicionales tuvieron un impulso muy significativo. Es innegable que el foco en la lectura recomendado en los Parâmetros Curriculares Nacionais – Língua Estrangeira – Ensino Fundamental, documento que elaboraste en colaboración con otros investigadores, nació de lo que se había investigado a partir del Brazilian National ESP Project.

Si hoy tenemos investigaciones, publicaciones, materiales didácticos y mucha reflexión sobre la educación lingüística y la enseñanza de lenguas adicionales en el contexto brasileño, es porque docentes como tú, Antonieta Celani, sentaron las bases para que tuviéramos autonomía en la construcción de conocimientos sobre esta especialidad.

Gracias por todo, Antonieta Celani.