Este mes sigo discutiendo la importancia y las especificidades del trabajo de lectura en la clase de español, desde una perspectiva discursiva. Adoptar eses perspectiva supone, en primer lugar, que el eje de las actividades son los géneros discursivos y no propiamente los textos, lo que requiere una planificación muy diferente a la que normalmente hacemos al diseñar una propuesta de lectura.

Por trabajar con profesores de Español y Lengua Portuguesa, en formación inicial y continua, observo la dificultad cuando intentan cambiar la orientación teórico-metodológica de las actividades que elaboran. Así presento a continuación algunas sugerencias que quizás les puedan facilitar el trabajo, teniendo en cuenta que el objetivo principal (no es el único) es (re)conocer el género discursivo.

– Elegir el género. El punto de partida de una actividad de lectura es obviamente el texto, pero, las pregunta iniciales, según la orientación que adoptamos, serían: ¿qué género?, ¿por qué ese género? Lo ideal es llevar a la clase géneros que puedan contribuir a la ampliación de los conocimientos de los estudiantes, al dominio de diferentes estrategias de lectura, al desarrollo de la capacidad de leer críticamente y a la formación como ciudadano para actuar en la comunidad más cercana y en la sociedad.

Si se puede planificar un conjunto de actividades para un período lectivo (un semestre o un año) es aún más importante tener criterios bien definidos, pues es posible, por ejemplo, seleccionar géneros:

– de una misma esfera discursiva: periodísticos, publicitarios, escolares, etc.

– que traten de un mismo tema: una publicidad de alimentos, un reportaje sobre alimentación, un informe sobre hábitos alimentarios, etc.

– que formen parte de una ‘cadena’: afiche de divulgación, sinopsis, ficha técnica y reseña de películas; afiche, spot, folleto informativo y guía educativa de campañas sociales, etc.

Son muchas las opciones, pero, es imprescindible tener claro por qué los estudiantes deben estudiar los géneros que se eligen o por qué unos y no otros. De todos modos, siempre vale remarcar, el criterio principal no es la gramática, es decir, no se escogen los géneros para enseñar un contenido gramatical específico —como leer un cuento para estudiar los tiempos del pasado o leer una receta de cocina para estudiar el imperativo—, sino que se los escogen por su función social, por su relevancia para el aprendizaje global del estudiante y, desde luego, por sus características, incluso las lingüísticas y discursivas.

– Identificar las características del género. Una vez elegido el género, es necesario que el profesor identifique sus principales características y esa es, en general, una etapa laboriosa. Hay dos posibilidades: buscar bibliografía específica, como artículos académicos y tesinas de investigadores que estudiaron el género, sitios fiables de internet dirigidos a educadores y otras fuentes; o leer diferentes textos del género y tratar de identificar sus elementos relativamente estables. Por lo tanto, aunque el profesor seleccione un género muy conocido y familiar a los estudiantes, como la noticia, es indispensable tener fundamentos y referencias para apuntar sus características temáticas, composicionales y estilísticas. Se recomienda hacer este cuidadoso trabajo de identificación de las características antes de escoger el texto (o de los textos) para la actividad de lectura, por los motivos que se presentan a continuación.

– Elegir el texto. Si el propósito es que los estudiantes (re)conozcan el género, es importante que el profesor lleve a clase buenas amuestras. Como me gustan las comparaciones, es algo parecido al que hace el peluquero cuando expone en las redes sociales las fotos de sus mejores cortes y peinados. Se debe poner los estudiantes en contacto con las mejores amuestras del género y para ello antes es necesario que el profesor lo conozca bien. Así, si una noticia trata de un tema muy interesante, pero no presenta las principales características del género, no es buen ejemplo para trabajar en clase. Por otra parte,  si la noticia representa bien el género, pero no trata de un asunto relevante, que le pueda interesar al alumnado, tampoco será un buen ejemplo porque ante todo los estudiantes deben querer involucrarse con la lectura. Resumiendo, la elección de un texto resulta de una confluencia de diferentes criterios, entre los cuales, los de naturaleza genérica y los de naturaleza temática.

Seguimos con el tema el próximo mes.