Hay todavía muchas interrogantes sobre el lugar de la gramática en la enseñanza/aprendizaje de español, sobre todo en la escuela. Con la difusión del enfoque comunicativo hacia la década del 1980 se empezó a creer que la gramática se había fugado del salón de clase. En el ámbito de la enseñanza reglada, con la expansión en Brasil de la publicación de libros de texto tras la inclusión de Lenguas Extranjeras Modernas en el Programa Nacional do Livro Didático (PNLD), dicha creencia se generalizó. Analicemos las posibles razones.

En la primera convocatoria del PNLD (edital de 2011) y en las siguientes no se encuentra la palabra ‘gramática’ en los criterios de evaluación y tal vez la ausencia del término se haya transformado en condición favorable para sedimentar la idea de que los libros de español aprobados para uso en las escuelas estatales brasileñas no presenten contenidos gramaticales, y desde luego eso sería un daño al aprendizaje de la lengua.

Por otra parte, en los criterios hay referencias a los géneros del discurso, la producción oral y escrita, la interacción texto-lector y la capacidad de reflexión crítica (edital de 2018). Así, desde una perspectiva veces equivocada, parece posible que en la escuela se enseñe/aprenda a comprender y producir textos escritos y orales sin desarrollar conocimientos gramaticales de la lengua española.

Lo que debemos plantearnos es la concepción de gramática que tenemos. Si la comprendemos como un conjunto de normas para memorizar, y creemos que para aprenderla basta con practicar las categorías gramaticales y las conjugaciones verbales, por medio de frases sin contexto y muchas veces sin ningún sentido pragmático, de hecho no la encontraremos en libros de texto producidos para el PNLD.

Bueno, ¿y en qué concepción de gramática se fundan los criterios de evaluación del PNLD? Seguiremos la discusión el próximo mes.