Mucho se está discutiendo sobre las profesiones del futuro, tanto sobre la gran cantidad que todavía ni siquiera ha sido inventada como sobre las que no sabemos si continuarán existiendo por efecto de los avances de la tecnología, especialmente, en el área de inteligencia artificial.

En el caso específico de los traductores, el desarrollo de los programas automáticos o digitales ha sido enorme en los últimos años. De una sustitución literal de las palabras conservando el orden del original al análisis del contexto, la aplicación de filtros temáticos y la consulta de corpus, el resultado ha mejorado muchísimo. Esas nuevas funcionalidades ayudan a no encontrar una palabra totalmente fuera de lugar en función del sentido de las que la rodean.

Es previsible que el desarrollo de la inteligencia artificial mejore todavía más el resultado final. ¿Y qué pasará con los traductores profesionales? Probablemente, serán los primeros a usar esos programas como herramienta sobre todo en textos técnicos con patrones de expresiones, cosa que, hoy en día, si bien puede tener alguna utilidad, lo es solo como referencia porque la aproximación de la mente humana al sentido exacto, a los “efectos especiales” que el autor quiere causar y a la adecuación total de cada expresión al lugar en que se la ubica todavía supera a la del traductor automático, sobre todo en la forma de estructurar y ordenar las frases y expresiones, aspecto en el que los programas aún cometen pecados. Sin embargo, en el futuro… probablemente la mente humana será la última revisora del trabajo de traducción realizado automáticamente. Bueno, eso significa que el trabajo del traductor será simplificado, pero que este no se quedará sin trabajo.

Ustedes, traductores profesionales, ¿qué piensan?

¿Y ustedes, lectores?