Desde la década de 1990, con el surgimiento del MERCOSUR, se viene desarrollando una serie de propuestas para la enseñanza de español en Brasil y qué se debe hacer en la educación básica (ya sea pública o privada). Mi opinión es que la enseñanza de lenguas, salvo si es enseñanza de lenguas con fines específicos, tiene el objetivo principal de formar hablantes comunicativamente competentes, que es lo que somos en nuestra propia lengua, independientemente de que seamos alfabetizados o no. Y creo que todos los recursos que se movilizan en las clases deben tener ese fin. Lo que observo en la actualidad, sin embargo, es que la enseñanza de español en la educación básica brasileña se ha convertido en un espacio con dos características horribles desde mi punto de vista: 1) la enseñanza de español es pretexto para la enseñanza de otras cosas que no la lengua española misma; 2) la enseñanza de español se ha convertido en una laboratorio para que algunos investigadores prueben e impongan sus perspectivas teóricas como la única verdad.

Como soy lingüista especialista en sintaxis, acabo de analizar la enseñanza de la gramática en una colección del PNLD 2018 para un capítulo de libro que me encargaron. Como, de hecho, no trabajo con libros didácticos, el análisis de la colección me asustó muchísimo. Aunque la colección tiene un claro enfoque intercultural, lo que es muy positivo, deja mucho que desear en otros aspectos, especialmente en lo que se refiere al desarrollo de la competencia comunicativa de los estudiantes. La guía del profesor deja claro que la colección tiene una concepción específica sobre el lenguaje y es esa concepción la que dirige la obra. Entonces, lo que vemos exhaustivamente en los tres volúmenes son actividades de lectura y comprensión textual. Todo ello estaría perfecto si el alumno ya llegara a la enseñanza media con una competencia comunicativa en español que le permitiera discutir los distintos temas propuestos en español. Pero me pregunto cómo un estudiante que nunca vio nada de español pueda llegar a la clase de español en el primer año de la enseñanza media y discutir temas sobre racismo, ciudadanía, cultura etc. si la colección no tiene nada de fonética, fonología y pronunciación, no ofrece al estudiante vocabulario básico, no tiene contenidos funcionales y la gramática (sin la cual la lengua no existe) aparece de manera descontextualizada a partir de tablas sin ninguna explicación del uso y con actividades de “rellenar huecos”. Me pregunto qué tipo de enseñanza de español se está pretendiendo con un material así, que no ofrece al estudiante ninguna manera de comunicarse, suponiendo que el español es un instrumento exclusivamente para la lectura (es más: que cualquier brasileño puede comprender perfectamente el español!) y el desarrollo de otras habilidades socioeducativas no lingüísticas. Tenemos que volver al principio y repensar qué enseñanza de español queremos y para qué estamos enseñando español en Brasil. Si la finalidad de las clases de español no es formar hablantes de español (y aquí tengo plena conciencia de las limitaciones y dificultades que ello conlleva), de hecho, tenemos que quitar las clases de español de las escuelas y poner en su lugar clases sociología, ciudadanía, cultura, arte o lo que corresponda. Las clases de español son para enseñar español y no otra cosa, aunque otras cosas se puedan aprender con y en el español.

Me gusta lo que Noam Chomsky dice en muchos de sus trabajos: existen varias y diversas perspectivas para el estudio del lenguaje y no deben entenderse como conflictivas sino como complementarias. El lenguaje es biológico, es social, es discursivo… Digo lo mismo para la enseñanza de lenguas. El enfoque de la literacidad no excluye al enfoque comunicativo. El enfoque comunicativo no excluye al enfoque intercultural. El enfoque intercultural no excluye al estudio gramatical (desde que adecuado). Todos esos enfoques deben complementarse mutuamente en una enseñanza de lenguas adecuada a la contemporaneidad. Eso tampoco implica que los profesores formadores de profesores tienen que saberlo todo, sino que deben, antes que nada, entender que su especialidad aporta solo un granito de arena y que hay muchos granitos de arena más que deben juntarse y respetarse para que la enseñanza de lenguas se dé de manera adecuada y no conviertan las clases de lenguas extranjeras en sus laboratorios particulares.