Hay quien dice que el español y el portugués son lenguas ‘hermanas’ porque se considera que son mutuamente inteligibles. Todos los que tratamos con ese par lingüístico sabemos que hay, por lo menos, una asimetría entre esas dos lenguas, pues el español parece presentar menos dificultades de comprensión para un hablante de portugués que la situación contraria. Es una creencia muy común con la que estoy en parte de acuerdo. Sin embargo no conozco estudios específicos que la hayan considerado seriamente, con parámetros de comparación fiables entre variedades específicas.

Considerando que la presunta facilidad de parte de un lusohablante sea un hecho y no una suposición, habría que aclarar la razón para ello y sobre esto circulan entre profesores y en el sentido común algunas ‘hipótesis’, unas más burdas y carentes de cualquier sentido y otras un poco más sistemáticas.

La primera que he oído defiende que el portugués es una lengua más rica en biléxicos[1] que el español, de manera que se podría expresar por medio de dos palabras cosas que para el español habría una sola voz, lo que dificultaría el entendimiento de parte de un hispanohablante. Esta me parece la ‘hipótesis’ más floja, pues se basa en por lo menos tres falsas creencias: (1) remite a la idea de que ‘o português é um espanhol mal falado’, que trae dentro de sí misma un supuesto de que las dos lenguas deberían parecerse; (2) de que todo problema lingüístico se resume a un problema de palabras, de léxico; (3) esta ‘hipótesis’ desconsidera la relación fundamental entre norma y uso. Tomemos un ejemplo muy común: animal (esp) corresponde a ‘animal’ (port) y bicho (esp) corresponde a ‘bicho’ (port), porque ambas lenguas poseen las dos palabras. Pero en términos de uso, todo es distinto. Más de un hispanohablante se sorprende cuando llamamos en portugués ‘bicho’ a una mascota, porque la voz ‘bicho’ en la mayoría de los registros en portugués brasileño comprende desde los insectos hasta los grandes mamíferos, pasando por las mascotas, y ‘animal’, a su vez, suele aparecer en géneros y registros específicos. Con esto se ve que el léxico no explica la asimetría de que estamos hablando.

La segunda ‘teoría’ que circula es que en portugués no se habla tal como se escribe, o sea, las vocales –principalmente– no presentan los sonidos que se espera de ellas en español. Esta segunda ‘hipótesis’ se basa en los mismos supuestos de la primera: se espera que las dos lenguas deberían parecerse (o ser la misma cosa) mientras que curiosamente en inglés se considera natural que la ‘a’ gráfica suene de cuatro o más maneras distintas. Sin embargo, esta observación, aunque equivocada, tiene más aciertos que la primera, porque escapa de la asociación idioma=conjunto de palabras y considera el nivel fonético-fonológico.

De hecho, la tercera, y una de las explicaciones más coherentes para el problema (si es que es real) se centra en el nivel fonológico, algo bastante concreto y claramente mensurable, y se refiere a la cantidad de fonemas vocálicos que tienen una y otra lengua. En este sentido, se puede decir que el reparto de fonemas vocálicos del español (5) es más pequeño que el del portugués (7 o 12 a depender del análisis), y además el conjunto entero del español está contenido dentro del portugués. Así, para el lusohablante, los sonidos vocálicos del español se encajarían en los fonemas que ya posee, y por otro lado muchas vocales del portugués no tienen dónde entrar en el escueto reparto fonémico de los hispanohablantes, lo que supone un coste cognitivo mucho más alto y menos garantía de la comprensión esperada.

Esa es una de las hipótesis científicamente más plausibles. Pero, ¡ojo!, aunque el tema de los repartos vocálicos sea un hecho comprobado, eso tampoco garantiza que un hablante de portugués ‘comprenda’ el enunciado de un hispanohablante, pues la comprensión no es el mero reconocimiento de sonidos, y sobre esto ¡hay charla para rato!

¡Hasta pronto!

 

 

[1] El tema de los biléxicos es complejo –no existen equivalencias exactas si no se habla de una variedad en concreto, una vez que las lenguas como tales son ideales y, además, tanto el español como el portugués son lenguas ricas en biléxicos –. A título de ejemplo, si para regla del español existe ‘régua’ y ‘regra’ del portugués, para ‘qualidade’ del portugués el español presenta calidad y cualidad, y esas últimas son cognados que se despliegan para referir a entidades o conceptos diferentes y especializados.