Me toca escribir el día 12 de cada mes. Me gustaría empezar el texto de este 12  de octubre, día en que Colón llegó a América y empezó a partir de ahí un violento proceso de expansión colonial, cultural y linguistica, que resulta en lo que somos hoy, recordando los famosos versos de Antonio Machado:

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.”

Esos versos ilustran que no hay nada listo ni predefinido sino que vamos haciendo el camino a medida que caminamos y, así, construimos nuestras vidas. Esos versos hablan de presente y futuro. Pero también hablan de pasado cuando dicen “al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. De hecho, jamás reviviremos al pasado porque el tiempo es lineal y sólo tiene una dirección hacia el futuro y, si fuera diferente, entraríamos en la paradoja del tiempo.

Aunque no podemos volver al pasado ni revivir los tiempos, podemos observar el camino recorrido y utilizarlo como herramienta para comprender qué es lo que somos hoy. En otras palabras, lo que somos hoy es un producto de la historia, la nuestra y la de los demás. Los humanos de su tiempo no tienen naturalmente una memoria histórica. La adquieren a través de la convivencia social con los demás, que les transmiten todo el conocimiento de lo que pasó.

En términos lingüísticos, podemos hacer preguntas como: “¿por qué razón hablamos así y no de otra manera?”, “¿nuestros antepasados hablaban como hablamos nosotros hoy?” o “¿por qué la lengua ha cambiado con el paso del tiempo?”. La lengua es un elemento de la cultura y entenderla hace que nos entendamos a nosotros mismos. Y, como profesores, la comprensión del pasado lingüístico puede facilitar la comprensión de los fenómenos lingüísticos actuales y, por consiguiente, en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las lenguas.

Si echamos un rápido vistazo en documentos del español de los siglos XIII y XIV, observamos que muchas cosas allí eran distintas a las que conocemos hoy: el orden de las palabras, el uso de los pronombres personales, la estructura del sintagma nominal, hay palabras que hoy son desconocidas y otras que tienen otro significado, la ortografía era diferente, los sonidos no todos eran como los conocemos hoy.

¿Qué fue lo que cambió? ¿Por qué hubo cambios? Ésas son preguntas muy interesantes que tendrían que instigarnos como profesores de español y hacernos tener curiosidad sobre el pasado e investigar los hechos lingüísticos e históricos.

El español que conocemos y hablamos hoy es el resultado del camino que mucha gente hizo al andar durante muchos siglos. No podemos prever qué caminos se andarán hacia el futuro. Pero podemos investigar los caminos que se anduvieron hasta que hayamos llegado a ser lo que somos.